Licencia para todo

 

Todos hemos tenido siempre alguna vez algún amigo o familiar que ha hecho contigo lo que le ha dado la gana y siempre se lo has permitido, nunca ha habido un mal gesto o una mala cara por tu parte; aún sabiendo que le podías cantar las cuarenta. Que si vamos a quedar y luego surge cualquier otra cosa “mas importante”, que si te llamo este finde…, que no te enfades, que no me pasa nada, que en cuanto pueda nos vemos, que me tienes aquí para lo que quieras porque yo no es que sea tu amigo es que soy más que eso, soy como un hermano… Y pasas. No le das importancia a esos pequeños detalle porque quieres tanto a esa persona que piensas que ese cariño es recíproco. No te enfadas y si lo haces acabas autoconvenciéndote de que no tienes razón en ese enfado. Así que una vez más… pasas. Eso sí, no hagas nada que a esa persona le pueda ofender porque verás que él sí que se enfadará contigo y te carantará las cuarenta y las cincuenta si hace falta. Pensarás que es injusto que te haga eso, pero una vez más pasarás.

Y no hablemos de las personas que te intenten abrir los ojos diciéndote que esa persona pasa de ti como de comer mierda y ese cariño que le tienes no es recíproco, que eso que os unía se esfumó… porque te encararás con cualquiera que ose a decírtelo. Aunque por dentro sepas que lleva razón, siempre la culpa será de esa persona por decirte lo mal que se están portando contigo.

No sé por qué será, que tendrán esas personas, si serán esos aires de que se creen mierda y no llegan ni a pedo o ese gran sentimiento que les profesamos que dejamos que nos pisen una y otra vez… El tiempo es el que pone cada cosa en su sitio y a cada persona en su lugar y es cuando te das cuenta de que has estado haciendo el gilipollas y que probablemente hayas perdido a esas personas que te decían una y otra vez que te estabas equivocando y lo único que hacías es encararte con ellas y pensar que ellas eran las que tenían esa visión.

¿Realmente una persona que te quiere, o ya no que te quiera, sino que te tiene algo de aprecio te haría desplantes una y otra vez? O es que como te los hace esa persona ya no son desplantes, sino malas casualidades que pasan en la vida… En esta vida nada es casualidad. Y creo que todos deberíamos pensar a quién le damos varias oportunidades y a quién a las primeras de cambio las mandamos a la mierda, porque quizá tenga que ser al revés.

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